miércoles, 22 de junio de 2016

Conexión desconectada...

Niñatos disfrazados de adultos, niños mimados que se creen en posesión de una única verdad, la suya…

Lo quiero todo y lo quiero ya y si no lo obtengo la culpa es tuya que no me lo quieres dar…

¿Dónde quedó la paciencia? Algo tan en peligro de extinción como es esperar, tan sencillo de entender como que hubo otro que llegó antes que tú y ya está.

Bienvenidos a la era de lo inmediato, de la desvalorización del instante, del café para llevar…

¿Cuándo nos convertimos en esto? ¿En qué momento dejamos de mirar a nuestro alrededor? ¿Cuándo dejamos de escuchar a nuestro corazón para darle todo el poder a nuestro ombligo? ¿Qué pasó para que fuera él quien dominara nuestra vida?

Bienvenidos a la era del yo, la de la adoración del reflejo, la supremacía de lo individual.

¿Cuándo fue la última vez que miraste a alguien a los ojos? ¿La última vez que cediste tu asiento en el transporte público? O simplemente, apartaste tu mirada del móvil y te rendiste al placer de hablar con otro, de tú a tú, con rostros de verdad, sin emoticonos…


Bienvenidos a la era de la conexión desconectada…

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