miércoles, 18 de enero de 2017

Poema de un absurdo

No sé qué es peor sí que intenten venderte una moto rota o una que ni siquiera está a la venta…

A mí, que nunca me interesó la velocidad y por un momento, 
me vi disfrutando de la caricia del viento.

Consiguió que me inquietase el ruido del motor y la gran cilindrada.

Me hizo pensar en colores y llantas para al final dejarme sin moto


y sentir que me quedo sin nada…

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